lunes, 6 de junio de 2011

11.05.12: al cuidado de la chica "muerta"

Este sueño se enlaza de alguna forma indescifrable pero precisa con otro que tuve hace seis años, cuando Fran tenía días de nacido.

En el sueño, en el de ahora, Francisco y yo salimos de una boca de subte, y estamos en La Boca (no es el paisaje normal del barrio pero tengo muy claro que es La Boca). Yo no sé adónde estamos yendo pero Francisco sí y se adelanta corriendo por las calles, muy seguro de por dónde debe ir. Lo sigo como mejor puedo, retrasada por mi pierna lesionada. En determinado punto las calles comienzan a estrecharse y terminamos bajando unas escaleras entre paredes, muy angosta; bajamos dos o tres pisos y estamos en un pasillo que parece pertenecer a alguna especie de convento u hospital. El lugar es enorme y laberíntico. El pasillo en el que estamos da a varios cuartos, es blanco y las luces son fluorescentes, muy níveas. Veo pasar médicos y monjas de un lado a otro. Fran parece conocer perfectamente este lugar, y se adelanta y lo pierdo de vista. En este momento Fran desaparece de mi sueño, y no le dedico ni medio pensamiento. Lo que sí me inquieta es este lugar, y más cuando me entero, o sé, no sé bien cómo, que ahí mantienen a alguien que es sagrado para ellos. Se trata de alguien a quien consideran como una especie de fenómeno o de santa, que lleva "muerta" mucho tiempo pero a la que de alguna forma cada tanto despiertan y vuelven a la vida.  El para qué la despiertan es algo confuso, sólo sé que es algo valioso para ellos (y "ellos" son mucha gente, no sólo los que están acá en este lugar, sé que es algo con un alcance muy vasto y a la vez muy secreto), la despiertan y ella funciona como si fuera una especie de médium, les transmite cierta información o mensaje de muchísimo valor para ellos. No la dejan salir de allí y tiene asignado un médico que hace las veces de guía o acompañante y que es quien la despierta o duerme según sea la necesidad. Tanto para despertarla como para dormirla de nuevo, así como para algunas otras cosas, lo hacen con órdenes sencillas, y como si fuera alguien hipnotizado, responde de manera inmediata haciendo lo que le indican. Fuera de eso podría pasar por una chica común y corriente. Esta chica conoce su condición y la acepta. En el pasillo también hay de tanto en tanto grupitos de gente que parecen ser enfermeros o personal del lugar, charlando o mirando tele en unas pantallas que cuelgan del techo de tramo en tramo. A Fran ya no lo veo pero esto no me da ninguna preocupación, en cambio estoy sumamente inquieta con respecto a la chica, aunque todavía ni siquiera la he visto. Al cabo de andar un poco se arma un pequeño revuelo en otra parte del pasillo y veo venir unas monjas que me asignan un cuarto,  en ese cuarto van a poner a la muerta, y yo tengo que cuidarla porque van a despertarla. Yo estoy temblando, me aterra pensar que voy a estar allí adentro de ese cuarto, tan abajo en la tierra, cerrado, con un cadáver al que tengo que "cuidar". Y no sé qué significa exactamente eso, pero tengo una enorme aprensión. Traen el cadáver y en verdad parece una chica dormida y temo inspirar profundo por miedo a sentir el tufillo a descomposición que mi nariz alcanza a adivinar. Estar en ese cuarto cerrado con el cadáver me provoca gran aprensión, pero no encuentro cómo negarme. Es algo en lo que estoy metida quiera o no, lo mismo que mi hijo, y eso lo tengo muy claro. Me disgusta pero lo acepto. Enseguida entra el médico/acompañantw, y despierta a la chica. Esto es algo horrendo para mí, aunque en verdad no tendría nada de anormal si fuera una chica dormida. Ella se despierta instantáneamente y se sienta. No parece sorprendida de verme, de hecho ni siquiera me dirige la palabra. Es una joven de unos 20 y tantos, extremadamente delgada. Lleva el pelo cortado de forma casi masculina, y su aspecto en sí es como el de una púber, parece casi un muchachito. Lleva una remera blanca sin mangas y un jean. Le echa un vistazo a su propia ropa, acto que considero como una forma de constatar en qué época se encuentra (sé que lleva muerta cientos de años y que ella lo sabe, y sabe que la despiertan de tanto en tanto). No parece ni aterradora (y sin embargo lo es), ni asustada, ni nada. Como si estuviera cumpliendo un trabajo. Noto que entre ella y el médico hay una relación de larga data, y aceptación de parte de ella. El médico nos indica que avancemos. Empezamos a caminar por el pasillo y nos dirigimos hacia una habitación que está hacia el principio del pasillo por el que entré, y sé que ahi en un determinado cuarto esta chica va a dar su mensaje, revelación, lo que sea que ellos están esperando. Yo voy adelante y ella viene justo detrás mío, el médico cierra la marcha. Soy muy consciente de que la chica viene casi pegada a mí, la aprensión continúa y trato de pensar en ella como en un ser humano normal, porque hasta incluso siento cierta simpatía por ella, pero no puedo dejar de recordar que ella está muerta, que es un cadáver caminando, y lo anómalo de la situación me tiene al borde del pánico. Soy muy consciente de lo cerca que está ella de mi espalda y siento una enorme repulsión a ser rozada o tocada por ella, y respiro profundo para obligarme a calmarme y que no se note. Avanzamos y veo más adelante un grupo de enfermeros, o personal del lugar, que están descansando en unas sillas y mirando una tele. Uno de ellos me mira y siento que conoce  perfectamente el pánico que tengo, y en el momento en que pasamos a su lado,  le susurra a la muerta una orden. Yo lo escucho, le dice "sueño" (y sé que lo hace buscando el efecto de que ella caiga y al caer lo haga sobre mí) Al oir la orden, de manera instantánea la chica vuelve a su condición de cadáver, y el cuerpo empieza a caer, y yo sé, siento profundamente que soy responsable de ella,  que estoy obligada a cuidarla, así que a pesar del asco y la aprensión giro y la atajo en mis brazos para que no caiga. Y me despierto.

viernes, 29 de abril de 2011

11.04.29: Avenida del sur del Sur

Al parecer aún vivo en el depto frente al parque Lezama (por alguna razón, sueño a menudo que aún vivo ahí). Es de noche y parece que he quedado con unos amigos en encontrarme con ellos en alguna parte de La Boca. Voy hacia allá pero no sé bien la dirección, y llego hasta el final del barrio. Sólo que en vez de toparme con el río, termino encontrando un nuevo barrio, que entiendo es desconocido prácticamente para todo el mundo. Encuentro una especie de plazoleta o boulevard, que está rodeada por una calle circular, con un cartel que reza "Avenida del sur del Sur". Me sorprende y me intriga toparme con este lugar. Alrededor de la plazoleta hay todos negocios, todos con sus luminarias encendidas, y están abiertos al público. Desde donde yo miro (como si estuviera en una esquina justo enfrente de la plazoleta), en el negocio que tengo más a la vista puedo ver que en la vidriera hay ropa - es como una tienda sencilla- y está sentada la vendedora en un banquito, ahi mismo en la vidriera. Cuando la vendedora me ve que la estoy viendo se enoja muchísimo, y veo que me habla aunque no puedo escuchar lo que dice, y entonces caigo en la cuenta de que yo misma estoy detrás de un vidrio, como si estuviera mirando todo esto desde otra vidriera, pero en mi caso es mucho más que eso, estoy mirando desde "otro mundo", como si ese lugar estuviera fuera de los límites conocidos de la ciudad, inalcanzable para la mayoría. No obstante, la vendedora parece saber exactamente desde dónde la miro, lo que me hace pensar que no soy la primera en encontrarlos, y que por alguna razón, eso no les gusta.