Es una reunión de mucha gente en una casa-hotel en Córdoba (por su distribución, es muy parecida al hotel Villa Julia), en razón de que habrá un casamiento. Todos los invitados nos alojaremos esa noche allí, pues el casamiento es a la mañana del día siguiente. Ahora es el atardecer y acabamos de llegar, todos nosotros. La pareja que se casa es amiga de todos, tanto el novio como la novia, y todos nos conocemos entre nosotros. Las caras de los del sueño no se corresponden con las caras reales de sus supuestos dueños, ni tampoco sus nombres, no obstante una vez despierta soy capaz de identificarlos perfectamente con sus correspondientes de la vida real. K., la dueña de casa -amiga también de todos- me indica cuál será mi habitación, pero dando a entender que puedo elegir cualquiera de las otras, de todas maneras. Me encuentro en uno de los pasillos con uno de los invitados, al que en el sueño llamo Dino. Dino me dice que hace tiempo quiere contarme qué le pasa conmigo, y si esa noche puede venir a mi habitación. Esto es por completo inesperado. Dino me agrada mucho, sobre todo me agrada que sé que es una buena persona, y pienso que será un buen compañero. Le digo que OK, que a la noche venga a mi habitación (a la que todavía no llegué). Mientras camino por el laberinto de pasillos, encuentro una habitación, chiquitita, que me gusta mucho (pero que no es la que me habían asignado). Tiene el inconveniente de que no tiene puerta, si no una gran arcada, pero de todas maneras me gusta y decido que le diré a la dueña que quiero dormir ahi. Me encuentro con K. más adelante, y cuando le digo mi elección, ella me mira con expresión pícara y me dice "no sé si te conviene un lugar tan expuesto". Creo que de alguna manera sabe lo de Dino, pero en cambio me sorprende diciéndome que "Carlos" anda buscándome. En un primer momento no logro recordar quién es Carlos, así que mi amiga me trae a la memoria cierta otra reunión a la que Carlos asistió. Entonces recuerdo quién es, y recuerdo que me pareció atractivo pero como no me interesan los hombres casados, no lo consideré entonces, ni lo consideraré ahora. Le cuento a mi amiga acerca de Dino, se sorprende y se ríe, dice que Dino es un buen tipo, que qué suerte. Se acerca la hora de la cena y decido salir a comprarme ropa adecuada para el casamiento del día siguiente, pues como de costumbre, no pensé antes en ello y no traje nada. Además parece que van a representar una obra de teatro, por la noche, ahi mismo en la casa-hotel. Busco a Fran, que está por ahi, y me lo llevo a la calle, es una calle como esas callecitas céntricas de los pueblos de la playa, adonde se amontonan todos los turistas. Estamos paseando y haciendo compras, compro una chalina o un collar rojo, muy vistoso, y entonces me encuentro con un grupito de personas, que están de gran algarabía. Son los actores que participarán esa noche de la obra. Me siento inmediatamente atraída por uno de ellos, un hombre rubio, de unos 50 años, no muy alto, que tiene una sonrisa espectacular. El también se siente atraído por mí, conversamos, sé que es viudo o divorciado, y cuando se entera de que esta noche estaré alojada en el hotel, me dice que quiere pasar esa noche conmigo. Sé que no se está refiriendo a tener sexo si no a que estemos juntos. Me gusta muchísimo este hombre, siento que deseo "casarme" con él. Pienso, con cierta pena, en que debo rechazar a Dino y a Carlos (no pena por mí, si no por tener que desalentarlos), pero me siento feliz, tranquila, como que he encontrado al "hombre de mi vida". Paso frente a un espejo y me miro, y me pregunto por qué de pronto resulto atractiva para tantos hombres. En el espejo me veo tal como soy, no hay nada mejorado, nada nuevo, incluso llevo las mismas zapatillas desteñidas que en la realidad siempre me avergüenza usar pero como no tengo otras y están en buen estado no quiero dejar de usarlas. De pronto recuerdo que tengo que comprar 15kgs de algo (supongo que los 15kgs son los kilos que le recomendaron adelgazar, en la vida real) y pienso que es una carga muy pesada, me lamento de no haber llevado mi vieja mochila para cargarlos, y me digo que haré esa compra otro día (lo de siempre). En algún momento vuelvo a estar en el hotel, y me encuentro con R., otra de mis amigas. R. me mira con odio, con un odio feroz. No entiendo por qué y ella procura esquivarme, pero la arrincono y le pregunto. Y me dice que yo estoy tratando de quitarle a Adrian. En un primer momento me aterrorizo pensando si Adrian es el hombre que acabo de conocer, el actor, pero entonces recuerdo que no, que Adrian es el amante de R., y con quien no tengo el menor contacto, ni jamás me interesó ni yo le interesé a él. Se lo digo, pero R. no me cree, al parecer ella está absolutamente segura. Le digo a R. que yo me voy a casar con un hombre que conocí esa noche y de quien estoy profundamente enamorada, pero como no sé el nombre de él, R. no me cree. La situación es muy angustiosa. Me alejo de R., cuidando de llevar a Fran bien agarrado de la mano porque temo que R. quiera vengarse de mí haciéndole algo a él. Otra vez estoy en el laberinto de pasillos, y alcanzo a ver a mi hombre sin nombre, que me sonríe desde lejos, y me transmite tanta felicidad, y siento que no quiero estar en medio de todas esas "pasiones", que lo único que quiero es irme con Fran y con mi "futuro esposo" y alejarme de allí.
(Entiendo que todo el sueño está relacionado con ciertas conversaciones que he estado manteniendo en estos días, de alguna manera lo que les sucede a mis amigas reales en el sueño me está pasando a mí, no es extraño porque vengo padeciendo mucho lo que les está sucediendo). No deja de resultar significativo que todos los supuestos candidatos tengan nombre excepto el que realmente me gusta, a quien por cierto no conozco de antes, y sin embargo al verlo he identificado tan plenamente como aquel con quien quiero estar, con quien "corresponde" que esté)
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