En el sueño es verano y el cuarto del entrepiso es como era hace 10 años - sólo está el ropero y la cama grande-. Es la tarde y estoy sola y estoy tirada en la cama, con los ojos cerrados y en estado de duermevela. Y dirijo mis pensamientos a Manuel, que sé que ha muerto. Sé que mis pensamientos le llegan y le hablo mentalmente. Le digo que sé que ha muerto lejos y que estoy tratando de hacerle de faro para que encuentre el camino hacia su hogar. Le digo también que si quiere aparecerse no dude en hacerlo porque yo no me asustaré. Y me sorprendo de saber que es cierto todo, tanto que puede aparecerse como que eso no me provocaría ninguna sorpresa ni sobresalto. Mientras pienso/hablo puedo sentir que Manu, una imagen de Manu o una especie de presencia suya está en la habitación, parado al lado de la cama. Con los ojos cerrados y si mantengo ese estado de duermevela puedo percibir o formar una imagen "visual" de él. Su atuendo es raro, o no logro visualizarlo con precisión, y parece estar con el traje de monje y simultáneamente con el look zaparrastroso-caro que a veces le gustaba cultivar. Me da una gran alegría que haya funcionado esto del faro, a la vez me da una tristeza enorme saber que se ha muerto, y me enojo. Al parecer conozco la causa de su muerte, sé que ha sido algo provocado accidentalmente por él.
- Si serás pelotudo, le digo.
Y él sonríe con una expresión que leo como "lo soy, pero qué sentido tiene criticarme ahora"
Le pregunto o me pregunto si puedo tocarlo, y entonces siento en la mano un cosquilleo eléctrico suave, y sé que ha estirado su mano para tocar la mía. Y la tristeza es tremenda.
jueves, 19 de agosto de 2010
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