lunes, 11 de octubre de 2010
10.09.21: Equinoccio
Estoy en otro lugar, se parece un poco a Capilla del Monte. Hay más gente, mucha, como si hubiera algún tipo de festival. Conozco a algunos pocos, entre ellos Javi. Estamos en la cima de una especie de meseta, una montaña petisa y roma, y arriba se están juntando nubes, pero a una velocidad inusual. Como si estuviéramos justo debajo de un centro de baja presión. La imagen es muy fotográfica, veo cómo se van arremolinando las nubes y se forma una espesa niebla en movimiento. Hay algo tan raro y poco natural en eso, es demasiado rápido, como forzado. Se lo digo a Javier, le digo que estemos atento a eso, que es artificial, algo raro. Procuro no mirar directamente sino con el rabillo del ojo y alcanzo a ver que, atrás de las nubes, o mezclado entre ellas, se está armando un remolino gigante, poderoso, eléctrico. No hay viento, nada de viento. Pienso que está obteniendo energía directamente de la tierra y de los que estamos allí. Me alarma, aunque no me siento amenazada. Pienso que tengo que alertar a Manuel, y lo busco entre la gente aunque ahora parece que estamos en Once, incluso veo la estación de trenes y la plaza. La situación onírica gana en tensión, las caras crispadas, el aire eléctrico, y el enorme remolino que no se percibe a simple vista. Y eso es todo
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